El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó la restauración de Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, dos sitios con arte rupestre en Cuatro Ciénegas, Coahuila, que sufrieron daños graves por un intento de extracción ilícita en 2025. El anuncio se difundió el 1 de julio de 2026, tras más de tres meses de trabajos especializados.
Un intento de saqueo con sierras y taladros
De acuerdo con la información del instituto, el daño se produjo cuando personas utilizaron herramientas de corte y perforación para intentar desprender figuras pintadas de la roca.
La pérdida no solo afectó a las imágenes: también alteró el soporte rocoso donde se conservan, un patrimonio que no puede reponerse una vez arrancado. Por eso el caso se convirtió en una alerta sobre la vulnerabilidad de los sitios arqueológicos en zonas remotas del desierto coahuilense.
Cómo se hizo la restauración de Cueva Pinta
El proyecto fue encabezado por especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) y del Centro INAH Coahuila. El equipo recuperó y clasificó los fragmentos desprendidos y aplicó un proceso que incluyó limpieza, consolidación, reposición volumétrica e integración cromática.
El objetivo de esas intervenciones fue devolver unidad visual a los paneles sin falsear el original, es decir, mantener la autenticidad de lo que sobrevive. El INAH describió el trabajo como la primera restauración integral en México de patrimonio gráfico-rupestre afectado por un intento de extracción ilícita de esa magnitud.
Cuatro Ciénegas, más que humedales
Cuatro Ciénegas es conocido sobre todo por sus pozas y su biodiversidad, pero sus cuevas y abrigos muestran otra capa de su historia: la de los grupos humanos que habitaron y recorrieron el desierto durante milenios. Cuidar esos sitios implica proteger una forma de memoria visual que todavía se estudia.
Las autoridades culturales insistieron en que la conservación requiere la participación conjunta de comunidad, gobierno y visitantes. En la práctica, eso significa respetar los accesos y recorridos autorizados, no tocar las pinturas y reportar cualquier daño o actividad sospechosa al INAH.
Con la conclusión de los trabajos, el patrimonio rupestre de Cuatro Ciénegas recupera su integridad visual, aunque la lección del caso permanece: la vigilancia y la educación patrimonial son tan importantes como la restauración misma. Quien visite la región puede acercarse a conocer su historia con guías locales y siguiendo las indicaciones oficiales.
Con información de: Excélsior e INAH.
Imagen: Juan Carlos Fonseca Mata vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

